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Ardientes vacacionesEsta es la historia de mis vacaciones de fin del milenio en compañía de mi esposo. Tuvieron lugar en la Florida, más expresamente en Tampa, y han sido las más espectaculares en toda mi vida. Después de mucho pensar con mi esposo en donde pasaríamos el cambio del milenio, decidimos irnos para la Florida, ya que allí tenemos varios amigos, y después de varios viajes, conocemos muy bien la zona de Orlando y Tampa. Decidimos no comprar los boletos de entrada a Disney desde Bogotá, ciudad en donde vivimos, pues las agencias de viajes estaban cobrando muy caras dichas entradas, así que nos arriesgamos a llegar a Orlando y comprarlas allá mismo. Salimos para Miami el 27 de diciembre, y para mi sorpresa, mi esposo había alquilado un carro bastante lujoso. Recogimos nuestras maletas y emprendimos el viaje por tierra hacia Orlando hacia las 4 de la tarde, pero como íbamos bastante cansados, decidimos dormir en alguno de los moteles que hay cerca de la Turnpike, autopista que une Miami con Orlando. A eso de las 7 de la noche, mi esposo me dijo que estaba bastante cansado, así que nos desviamos en la siguiente salida, y alquilamos una habitación en un motel Days Inn, nada lujoso, pero la verdad bastante bueno. Una vez llegamos a nuestra habitación, nos bañamos pues estábamos bastante cansados y sudados por el viaje. Nos pusimos cualquier cosa y bajamos a cenar. Lo hicimos ligeramente y volvimos a nuestra habitación pues queríamos madrugar y llegar temprano a Orlando a comprar nuestros boletos para entrar a Disney. Mi esposo se durmió bastante rápido, y yo me quedé viendo la tele, pues me encanta. Estuve pasando canales, hasta que llegué a uno de adultos, no porno, pero si bastante erótico. Me quedé viéndolo, hasta que llegó una escena de dos hombres con una mujer, fantasía que siempre ha volado por mi imaginación. Empecé a masturbarme muy suavemente para que mi esposo no se diera cuenta ya que no quería despertarlo. Al poco tiempo se acabó la película y yo no había alcanzado mi orgasmo, y la película que siguió era un completo desastre. Salí al balcón a tomar algo de aire fresco y después de mirar un poco hacia todos lados, me quedé mirando a una pareja que hacía el amor en su habitación, en el mismo hotel, y que alcanzaba a ver ya que el edificio es semicircular y tenían las cortinas sin correr. Me masturbé viéndolos y logré mi deseado orgasmo. Al día siguiente salimos hacia Orlando como a las 8:30 a.m., y llegamos hacia las 11:00 a.m., ya que por tratar de acortar algo de camino tomamos la salida equivocada y nos perdimos. El caso es que llegamos a las oficinas de Disney en el downtown, y cuando preguntamos por boletas para el año nuevo, estas se habían agotado. Mi esposo casi muere de la rabia que le dio, pero le dije que no había problema, que fuéramos a Tampa, y que compráramos boletos para Bush Gardens, parque que a mí me encanta. Salimos inmediatamente, y llegamos directamente al parque, compramos los boletos, y salimos a buscar un hotel, cerca al mar. Encontramos uno espectacular en la salida hacia Clearwater (no recuerdo el nombre, pero era muy bueno), así que nos registramos, dejamos las maletas, llamamos algunos amigos y nos fuimos a visitarlos. Esa noche fuimos a cenar a un restaurante muy bonito cercano al hotel, y nos fuimos a nuestra habitación temprano. Mi esposo estaba bastante excitado ya que la novia de uno de nuestros amigos estaba muy bonita y bastante sexy, y la verdad es que se puso como pocas veces lo había visto en mi vida. Hicimos el amor como locos, y nos quedamos dormidos. Los días siguientes la pasamos visitando varios amigos, fuimos a Clearwater y a St. Petersburg. Al fin llegó el anhelado 31 de diciembre, y comenzamos a vestirnos para ir en la noche al parque. Mi esposo me pidió que me pusiera bastante sexy, que quería lucirme esa noche. Me puse un vestido negro bastante corto (minifalda), unas medias negras de liguero, y cuando me iba a poner el brassier y los calzones, me pidió que no me pusiera nada debajo, cosa que me cortó la respiración, pero me gustó. Nos fuimos al parque y la verdad me sorprendió que ninguno de nuestros amigos nos acompañara, pero mi esposo me contó que había hablado con ellos, y que para ellos ya no era plan ir a Bush Gardens, ya que lo conocían de memoria. La verdad es que el show estuvo bastante divertido, con luces, sonido, juegos pirotécnicos, y todo lo demás. Salimos de allí como a la 1 de la mañana, y los dos estábamos bastante despiertos, con ganas de seguir de parranda, así que cuando salíamos del parqueadero le preguntamos a una pareja joven y bastante bien físicamente que nos recomendaran un lugar para terminar la noche de fin de siglo. Ellos nos dijeron que fuéramos a Night Moves, un bar alternativo para adultos. Nos pareció divertido pues nunca habíamos ido a un bar de ese estilo, así que aceptamos. Ellos nos dijeron que los siguiéramos, que iban también para allá. Recorrimos algunas calles y cogimos hacia el norte de Tampa por una calle llamada Nebraska. De pronto ellos pusieron la direccional del carro y entraron en un parqueadero de un lugar de strep tease. Yo le pregunté a mi esposo si él quería entrar y él me dijo que no, que la verdad no le agradaría pagar por ver una mujer desnuda. Mi esposo acercó nuestro carro al de ellos y les dijo que no estábamos interesados en entrar a ese bar, a lo que ellos respondieron que no era allí donde nos dirigíamos, sino al segundo piso. Miramos y vimos que efectivamente tenían entradas independientes, y que sólo compartían el parqueo. Parqueamos nuestro carro junto al de ellos, y cuando nos bajamos vimos que la pareja era mucho más atractiva de lo que pensábamos. Mi esposo me guiñó un ojo, y me dijo que la mujer estaba bellísima, y que el hombre también, a lo que le respondí que sí, que quizá era la noche de realizar nuestras fantasías. Entramos al bar, y la verdad es que estaba bastante oscuro. Llegamos a una puerta y un señor nos pidió nuestro carnet de socios, a lo que nuestros "amigos" respondieron que éramos sus invitados. Una vez entramos vimos que no era tan oscuro como afuera, que se podía ver algo. Llegó una pareja y nos dio la bienvenida. Eran los dueños del bar. Nos sentamos en una mesa los 4, y al poco tiempo llegó una camarera bastante ligera de ropas. Únicamente tenía puesto su uniforme de mucama, muy corto, sin nada debajo, por lo que se le podían ver sus senos por los costados, y su cola cuando se agachaba solo un poco. Pedimos una botella de vino, y Jack, nuestro nuevo amigo, se acercó y nos dijo que éste bar era alternativo, para parejas alternativas que quisieran vivir nuevas experiencias con otras parejas, otras mujeres u otros hombres. Mi esposo me miró profundamente y le respondí con una sonrisa, diciéndole que miráramos a ver qué pasaba, y que si no nos gustaba, nos íbamos al hotel. Comenzamos a mirar a nuestro alrededor y vimos otras parejas y mujeres solas. Luego miramos hacia la barra y vimos que allí estaban sólo hombres solos. Jack nos contó que los hombres solos únicamente podían acercarse a las mesas si eran invitados por una pareja desde ellas. Que si queríamos contactar otra pareja lo podíamos hacer, pero que en el bar no se podía hacer nada, que tocaba ir a un hotel. Mi esposo me sacó a bailar, y lo hicimos durante un buen rato. Me sentía bastante rara pues nunca me ha gustado bailar baladas en inglés, pero bueno, estábamos en los Estados Unidos... Al poco tiempo mi esposo empezó a tocarme la cola por encima de mi minifalda, y a decirme todo lo que quería hacerme. Yo le pregunté que si le excitaba estar rodeado de parejas, mujeres y hombres que sólo pensaban en sexo, y me dijo que muchísimo. Me comenzó a subir la falda, a mostrarle mi cola a todo el mundo, y sentí como se iba excitando cada vez más. Yo también empecé a excitarme y le seguí el juego. A las pocas canciones mi esposo me dirigió a la mesa, y Jack no dejó que me sentara pues quería que bailara con él. Yo ni siquiera miré a mi esposo y me dirigí con mi amigo a bailar nuevamente. No habían pasado ni 10 segundos y sentí sus manos en mi cola. Me pegué bastante a él y cerré mis ojos, disfrutando del momento. Cuando los abrí me encontré a mi esposo bailando con Elaine, la esposa de Jack. La tenía bastante apretada, pero se veía que los dos estaban disfrutando del momento. Después de gozar un rato le pedí a Jack que nos sentáramos y mi esposo y Elaine hicieron lo mismo. Les contamos que teníamos tres fantasías básicas: la primera, era que yo hiciera el amor con dos o más hombres al mismo, la segunda, que mi esposo lo hiciera con dos o más mujeres, y la tercera, que yo hiciera el amor con otra mujer. Ellos nos respondieron que ya tenían experiencia, que con mucho gusto podrían ayudarnos, pero que les gustaría que invitáramos a otras dos parejas para hacer realidad su fantasía: una orgía de fin del milenio. Les dijimos que nos encantaba la idea, y que escogieran ellos las otras parejas. Así lo hicieron, con dos parejas que ya conocían: una americana, y la otra una mezcla entre jamaiquino y canadiense. Ellos les contaron de nuestro plan y aceptaron inmediatamente. Cuando estuvimos en el parqueadero nos preguntaron que a dónde queríamos ir, y les respondimos que a nuestro hotel. Luego Jack propuso que intercambiáramos de parejas desde ese mismo instante a lo que los demás respondieron que les parecía genial. Yo me fui con Jack, Elaine con mi esposo, y las otras dos parejas hicieron lo mismo. Una vez dentro del carro, Jack me dijo que nunca lo había hecho con una latina, y que tenía muy buenas referencia de nosotras, ya que le habían contado que somos unas amantes incansables. Le dije que no le habían mentido y que me encantaría que reforzara su idea. En el camino al hotel, más o menos 15 minutos, no paró de meterme mano, específicamente de clavarme uno de sus dedos en mí ya ardiente conchita. Cuando llegamos al hotel, entramos hacia el bar, ya que nos permitía llegar al ascensor sin ser vistos desde la recepción. Allí pedimos una tanda de tragos, y la verdad es que nos los tomamos bastante rápido. Casi me desmayo cuando mi esposo nos dijo a todos que porqué no subíamos a la habitación de una vez por todas, que ya todos sabíamos lo que queríamos. Obviamente todos aceptaron al unísono, y nos dirigimos al ascensor inmediatamente. En cuanto llegamos a nuestra habitación, sentí que Jack me tomaba por la espalda y empezaba a besarme el cuello. Dándome la vuelta vi a mi esposo besando apasionadamente a Elaine, así que decidí no perder tiempo. Me dejé llevar por las circunstancias, y cuando me di cuenta estaba sin mi vestido, vestida únicamente con mi liguero y mis medias negras. Jack me sentó en el borde de uno de los sofás de nuestra habitación, me abrió las piernas y me dio una de las mejores mamadas que me han dado en mi vida. Creo que tuve 5 ó 6 orgasmos muy intensos, sobre todo los dos últimos, ya que fueron seguidos... Mientras Jack me hacía gemir de lo lindo, yo miraba a mi esposo como le daba una mamada deliciosa a Elaine y como ésta gritaba de placer. También veía cómo el Jamaiquino le clavaba su descomunal verga a la gringuita que no debía tener más de 25 años, y cómo el esposo de ésta le chupaba los senos a la canadiense. Jack me pidió que se la mamara, cosa que no podía negar después de lo bien que me había hecho pasar. Tomé su deliciosa verga aunque no muy grande y la metí en mi boca, saboreando el semen que ya corría por él. Al poco tiempo me pidió que me pusiera en 4 pues quería clavarme desde atrás, a lo que accedí gustosa pues es una de mis posiciones favoritas. Sentí como la verga de Jack se clavaba en mí, y empecé a empujar hacia atrás para que terminara de clavarme de una vez por todas. Me comenzó a clavar así, lentamente, mientras yo miraba a todos a mí alrededor. Al poco tiempo, el jamaiquino acercó su verga a mi boca y la abrí, dejando que se deslizara suavemente. La verdad es que me sentía en el paraíso. Pocos minutos después vi que mi esposo se acercaba también, con su verga parada y dura. Solté la verga del jamaiquino y me tragué la de mi esposo, intercambiando una a otra cada 20 ó 30 segundos... El jamaiquino me preguntó si alguna vez me habían clavado por delante y por detrás al mismo tiempo, y le dije que no, pero que era una de mis fantasías. Jack se separó de mí, el jamaiquino se acostó en el piso y me dirigió para que me clavara encima de él. Me encantó sentir su verga ya que era muy superior a la de mi esposo o a cualquiera de las que me había comido a lo largo de mi vida. Mi esposo pidió ser el primero en clavarme por el culo, y procedió a clavarme. La verdad es que ni yo esperaba que me entrara tan fácil, y eso que tenía una verga bastante grande en mi cuquita. Mi esposo me culeó por unos 5 minutos y le cedió el paso a Jack, que estaba que explotaba. El hizo lo mismo y le tocó el turno al gringo, que la verdad también tenía una verga bastante grande. Luego cambiamos y le tocó el turno a Elaine, a la cual le dieron el mismo tratamiento. Mientras tanto yo miraba y me masturbaba. Junto a mí estaba Sheila, la gringuita en lo mismo, metiéndose dos y tres dedos en su cuquita y uno en el culo. Yo me quedé maravillada viéndola, y ella me preguntó si quería hacerlo con ella, a lo que le respondí que sí, pero que era mi primera vez. Ella me tomó y me dio la mejor mamada que me han dado en mi vida. Estábamos en esas y levanté mi cabeza y vi que la canadiense se la estaba comiendo a ella, así que me giré y comencé a mamársela a la canadiense. No se imaginan la delicia que es un trío lésbico. A lo largo de la noche y parte de la mañana no hice sino tirar con uno y otro, especialmente con el jamaiquino, el cual me clavó hasta por el culo con su inmensa verga. Al día siguiente, primero de enero, el jamaiquino nos invitó a todos a su casa a un asado, y en la noche repetimos la orgía, incluyendo varios vibradores y consoladores de su esposa. Esa noche me dejé hacer de todo, hasta una doble penetración por mi cuquita. |